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“De Nimitas y Bacás”: Mitología popular dominicana
Cuando el 6 de octubre del 1992, se inauguró en Santo Domingo El Faro a Colon, en celebración del 500 aniversario del Descubrimiento de América, se convirtió de inmediato en la sensación del momento entre grandes y chicos, que noche tras noche esperaban con veneración los verticales rayos de luz que se extendían en el cielo formando una inmensa cruz.
En los campos dominicanos, sin embargo, esta inmensa señal es imposible de visualizar. Pero este pueblo creyente y bondadoso en demasía ha creado sus propias anclas de fe para protegerse “de cualquier cosa mala” que lo pueda asediar, creando mitos y creencias sumamente pintorescas para sobrevivir.
Por esto es fácil escuchar que cuando alguien progresa económicamente demasiado rápido y sin explicación es porque tiene un “Bacá” o pacto con el diablo que a cambio de todos estos bienes le pide la vida de uno de sus familiares.
Estos pactos hechos a través de brujos son peligrosos para cualquiera. Estos brujos, además, pueden convertirse por las noches en “Galipotes”, seres que asumen diferentes formas de animales para hacer daño a la gente y debido al poder mágico que tienen ni las armas ni las oraciones le afectan.
Los brujos dominicanos también ofrecen para los que necesitan ayuda laboral, a los llamados “Zombis”, cadáveres que despertados parcialmente por los hechiceros, son convertidos en esclavos para trabajar. Cuando por accidente salen de su letargo, pueden matar al amo y destruir sus propiedades para regresar a la tumba a descansar.
Al contrario de los zombis, las “Nimitas” son luciérnagas...
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Cachote: La montaña fría de Barahona

En el año 2005 se inicio en la provincia de Barahona en el sur de Republica Dominicana, el proyecto ecoturístico Cachote.
Cachote o montaña fría es una aldea barahonera pegadita del cielo que se eleva a 1300 mts de sobre el nivel del mar, dentro de las nubladas alturas del Bahoruco Oriental.
La ruta que lleva a Cachote implica un trayecto de 20 kms desde la comunidad de Ciénega, cuyo ambiente cambia radicalmente del calor natural del pueblo costero a un frío natural que penetra hasta los huesos.
Este bosque nublado lleno de bromelias, orquídeas y ébano verde es el lugar de nacimiento de los ríos Cortico y Nazito, suplidores principales del agua utilizada por las comunidades de Enriquillo y Oviedo.
Las prolíficas manifestaciones de belleza natural de Cachote lo convierten en el destino perfecto del turismo ecológico nacional con actividades como el Canoeing en el cañón del río Cortico, camping, caminatas y el turismo científico o de investigación debido a las peculiaridades de sus formaciones geológicas y botánicas.
Cachote es el ejemplo principal de que se puede vivir del bosque sin destruirlo, pues sus habitantes han hecho conciencia activa del valor de sus recursos naturales, siendo los pioneros de esta actividad en la región.
Las gélidas gotas de lluvia bañan a todo aquel que penetra en esta maravillosa sinfonía tropical y convierten esta caminata por Cachote en un placido paseo por las nubes.
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La Ciguapa: Mujer de pies al revés y cabellos peinados por el oro
Fray Ramón Pané, estudioso de las tradiciones orales tainas explicó en el 1496, la creencia sobrenatural de los indios que, al quedar solos en la isla y deseosos de tener mujeres, unas formas asexuales se les aparecieron. Los hombres tomaron entonces, un pájaro que llamaban “Inihiri Cahuvial”, que hacia hoyos en los árboles, lo ataron a los cuerpos asexuales y les hicieron hoyos en los lugares apropiados, logrando así tener mujeres de nuevo.
Con estos datos percibimos la importancia de la mujer en la sociedad taina, que no estaba limitada a la mera reproducción pues en su mundo espiritual tenían a Atabey: Madre de todas las Aguas y a Itiba Cahubaba: La Madre Tierra. Y en su mundo terrenal a la poderosa Anacaona, gobernante del Cacicazgo de Jaragua.
De todas estas expresiones femeninas de poder llega hasta nuestros días la leyenda de “La Ciguapa”, personaje mítico que habita en las regiones montañosas de Rep. Dominicana.
Las Ciguapas son hermosas mujeres de pelo lacio tal como narran los habitantes de la comunidad de Los Calabozos del municipio de Jarabacoa, en el norte del país: “Aparece sentada sobre las piedras de los ríos peinando su abundante cabellera con su brillante peine de oro”. De un intenso color acaramelado, ojos negros rasgados y pies torcidos hacia adelante capaces de dejar huellas que confunden al que las observa. Suelen salir de noche de los bosques y cuevas donde residen dentro de las montañas, emitiendo un suave sonido o hipido, para atraer a caminantes masculinos que desaparecen luego...
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La Cueva de las Maravillas: Primer Museo Natural de Arte Rupestre de las Antillas

Para los taínos, los seres humanos salieron de una gran cueva a la que llamaban Cacibajagua. Cuenta la historia que los primeros habitantes de Cacibajagua, tenían prohibido salir de la misma, pues el contacto con el sol podía transformarlos. Un día, uno de ellos llamado Cacocael se retrasó en llegar a la cueva y el Sol lo convirtió en piedra. Luego, otro llamado Yahubaba fue convertido en pájaro y algunos más es árboles. Creándose a partir de ahí, los reinos animal, mineral y vegetal.
En su evolución, los taínos agregaron otros significados a las cuevas pues de acuerdo a Fray Ramón Pané: “El efecto mágico de las columnas de luz formadas en las cuevas por los rayos de sol y la presencia de murciélagos, que al igual que los muertos taínos solo salen de noche. Creó en el taino la noción de que en las cuevas habitaba el “espíritu de los muertos”; por lo que las utilizaban, solo de manera temporal, los behiques o brujos y caciques para sus rituales religiosos. El principal de los mismos era la cohoba, estado alucinógeno inducido por ciertas plantas para comunicarse con los dioses. De acuerdo a estudiosos, con el éxtasis producidos por la Cohoba, los behiques plasmaban sus dibujos o pictogramas en las paredes de las cuevas para transmitir sus experiencias.
En la Rep. Dominicana, el 90% de todas las pictografías hasta ahora conocidas aparecen en 3 cuevas: Ferrocarril, Borbón y las Maravillas.
La Cueva de las Maravillas en principio llamada...
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Los Guloyas: Cántico a la diversidad de las Antillas

El Martiniqueño y premio Goncourt de literatura, Patrick Chamoiseau enunció en un discurso centrado en la diversidad cultural que: “El mundo evoluciona hacia el mestizaje y la cultura no es un acabado sino una búsqueda constante…por eso: El Caribe es el nuevo rostro de la humanidad”.
Y para el pueblo étnicamente mezclado mas antiguo de América (Republica Dominicana) este postulado refleja parte integra de su conformación social. Dentro de esta premisa en los cañaverales del Este de Republica Dominicana, específicamente en San Pedro de Macorís –tierra de Sammy Sosa-, emerge un canto único en el mundo.
Vestidos con coloridas piedras y espejos y un pintoresco vestuario de color vivo, lleno de capas de colores, Los Guloyas, mueven sus cabezas decoradas con vistosas, largas y coloridas plumas de pavo real y en su cadencia danzan como el aire que se cuela por los cañaverales.
Esta expresión artística dominicana es propia del grupo étnico llamado “los cocolos” y se manifiesta con bailes y cánticos que remedan los orígenes de la cultura de esos pobladores llegados a Republica Dominicana procedentes de las islas inglesas del Caribe, atraídos por las ventajas económicas de la pujante industria azucarera del siglo XIX, de acuerdo al Nuevo Diccionario de Dominicanismos.
Según el antropólogo Carlos Hernández Soto la palabra guloya viene de la expresión “David and goliat”, por su pronunciación en inglés. Tal como una de las piezas musicales ejecutadas y danzadas por los guloyas.
Sus celebraciones se llevan a cabo sobre todo, entre el 25 de diciembre...
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